Porque...

martes, 17 de marzo de 2009

2 confesión (es)  

Cuando las distancias se empiezan a convertir en grandes abismos y la voluntad empieza a flaquear ¿qué se puede hacer?
Está ahí, lo sabes, a la mano, a un click, sólo presionando un botón; pero no das el paso, te quedas mirando el tiempo y esperando alguna señal o indicio que te motive a iniciar diálogo y entonces, cuando piensas saludar, recibes palabra, tu corazón brinca, tus pulmones se detienen, tu sonrisa se dilata y tus ojos brillan... realmente te gusta ¿cierto?
Necesitas sus brazos entrelazados con los tuyos y ambos cuerpos, oír su respiración en tu cuello; quieres saborear su aroma cálido y descansar ambos en las caricias del otro. Porque ya no te sientes completo si no estás a su lado, porque tu corazón clama por los latidos del corazón lazado, porque el fuego no combate al frío con la misma pasión y dedicación que lo hacen los brazos del ser amado, porque sí y porque no...
No es lo mismo que tu peine acaricie tus cabellos a que la mano de alguien que te quiera te los desordene, porque sólo esa persona puede hacerlo, porque sólo sus dedos pueden enredarse con tus pensamientos y alterarlos como gusten, porque ya eres suyo...

5 minutos

domingo, 22 de febrero de 2009

2 confesión (es)  

Y pensar que me daba da terror viajar solo y aquí me tienes a poco más de 500 kilómetros de mi casa, contigo escribiéndote algo a última hora; pero sólo porque estoy loco ¿cierto?
Tú también apareciste en un momento en el que ya no esperaba encontrar a alguien tan especial, pero bueeeno ya me pasé con la hora ¡jah!, así es la vida ¿no?
Ya, estoy medio colapsado y no me fluyen bien las ideas, sólo te quiero mucho, mucho... ha sido uno de los mejores veranos que he tenido en mis pocos 17 veranos... si es que no es el mejor.
¿Escribí que te quiero mucho? Bueno, otra vez, te quiero mucho mi Ñocho ^^!

A los demás que lean... ahm... saludos xD!
(Sí, me salí de estilo, pero qué va, estoy feliz ¡jum!)
PS: Soy tú loco...

Martillo

lunes, 2 de febrero de 2009

5 confesión (es)  

Y evades a la gente porque no quieres que la gente se acerque a ti ¿cierto? Es la manera más fácil de evitar las preguntas... ¿pero hasta qué punto es efectivo? ¿Cuánto tiempo puede durar ese método antes de que te quedes solo? En realidad, siempre fuiste así, tan desinteresado, tan alejado, tan cerrado... tan idiota. Algún día aprenderás, en serio; mas sólo aprenderás si quieres aprender, porque oportunidades has tenido para cambiar, pero no las has querido ni sabido aprovechar.
Ahora que la salmuera corre por tus mejillas te detienes a pensar en lo que haz hecho y en lo que dejaste de hacer... sobre todo en lo que dejaste de hacer. ¡Deja de cambiar, deja de jugar con las máscaras, muéstrate de una vez y olvídate del miedo y la vergüenza!
Como quieras, sigue adelante así, cerrado y distante de todos, desinteresado y vacío... eres un alma en pena atada a un cuerpo: tu vida no tiene dirección, no tiene sentido. Puedes sacar los clavos de la madera, pero nunca se irán las marcas que hicieron ellos en esta.

Recaída

domingo, 23 de noviembre de 2008

5 confesión (es)  

Tanto tiempo ha pasado y sigues igual, o peor... quién sabe. ¿Y sabes que es lo mejor de todo? Intentas hacerte el fuerte y simular que nada ocurre, pero todos se dan cuenta de qué pasa; simplemente no quieren molestarte (ni molestarse más en recibir 'nada' de respuestas).
Ni puedes contigo mismo e intentas solucionar la vida de los demás, das risa. Ya no soportarás tanto, se te está yendo el asunto de las manos y lo sabes.
Ingenuo, sigues creyendo que hacer miles de cosas ocupará siempre tu mente, te subestimas y lo sabes, aunque trates de ignorarlo (tu mente trabaja en más de una cosa a la vez).
¿Cuanto más soportarás?
Mírate, patético, duermes abrazando la almohada y queriendo tener sueños donde eres un apasionado ginete de colosales caballos, mas sólo llegas a volar sin alas y caer estrepitosamente para que te atrape la sombra de su sonrisa; de su recuerdo...

Se hacía tarde

domingo, 24 de agosto de 2008

4 confesión (es)  

Recostado sobre el pasto húmedo de la plaza cercana a su casa, Aoba sentía la suave y fresca brisa hibernal de mediados de Junio que arrastraba hacia él el sonido que producían las metálicas ruedas de un lejano tren al chocar contra los rieles del puente que unía su ciudad con la vecina, puente diseñado por Eiffel.
De pronto, un bocinazo de uno de los furgones escolares que pasan a esa hora por aquel pasaje le sacó de su estado de concentración. Miró la hora en su reloj de bolsillo y se encaminó a casa, se le estaba haciendo tarde y aún debía terminar de escribir el informe para la organización.
Una vez sentado en su escritorio intentó escribir, pero no logró que salieran ideas coherentes de su bolígrafo, al contrario, estaba muerto sobre la hoja en blanco que debía redacatar.
¿Qué ocurre? Se preguntó a sí mismo y encontró de inmediato la respuesta: su mente aún volaba evocando recuerdos de hace varios meses atrás, muchos meses atrás.
Ya no hay mucho por hacer, pero su corazón no deja de presionar, quiere volver, quiere rebosar alegría oscura otra vez...
Quiere ser querido, otra vez...

Cita

sábado, 21 de junio de 2008

1 confesión (es)  

"(...) Benjamín siempre está a la defensiva y arrastra una soledad que me repele. Cuando habla conmigo pareciera que no lo dijera todo. La conversación no es lo suyo y llega a ser gracioso cómo imprime mil significados a los pocos monosílabos que logran salir de su boca. Sus ojos sospechan y juzgan, y me incomoda cuando me mira; por eso tiendo a esquivar su mirada y a llenar sus silencios con anécdotas. Decir que está confundido es desentenderme de él más de lo que estoy. Su eléctrica manera de reaccionar cuando lo toco me hace pensar que quizás mi mayor error fue dejarlo abandonado.
(...) Lo agarré del torso, lo levanté y mientras vomitaba en forma desesperada, entre sollozos, como negándose a hacerlo, sentí que más allá de su prosa privilegiada o sus conquistas amorosas o ese afán triunfalista y seguro, debajo de todo eso, había un niño perdido, a punto de caer, que se hundía en un remolino de angustia y destrucción..."

Tinta roja, Alberto Fuguet

Mala noche

domingo, 8 de junio de 2008

1 confesión (es)  

Sudado, agitado, histérico, angustiado...
...y sigues durmiendo.
Otra vez, una hora ha pasado nada más y no sabes cuál es la realidad...
...te vuelves a dormir.
Ya no lo soportas, pero esta vez lograste dormir más, los malos sueños pudiste controlar un poco más o, mejor dicho, en tus sueños intentaste aminorar tu angustia. Necesitas hablarle, aclarar la situación, desvancer la oscuridad que ha provocado Morpheo... saber lo que ocurrió esa noche, esa noche que tu no pasaste en paz, que la duda te atacó constantemente...
...una vez más te invade el sueño.
Esta vez es el colmo, no te vuelves a dormir, te quedas recostado con la vista fija en el techo y dándole vueltas al asunto, es imperante hablarle...
...finalmente decides levantarte para terminar con esta mala noche.