Tanto tiempo ha pasado y sigues igual, o peor... quién sabe. ¿Y sabes que es lo mejor de todo? Intentas hacerte el fuerte y simular que nada ocurre, pero todos se dan cuenta de qué pasa; simplemente no quieren molestarte (ni molestarse más en recibir 'nada' de respuestas).
Ni puedes contigo mismo e intentas solucionar la vida de los demás, das risa. Ya no soportarás tanto, se te está yendo el asunto de las manos y lo sabes.
Ingenuo, sigues creyendo que hacer miles de cosas ocupará siempre tu mente, te subestimas y lo sabes, aunque trates de ignorarlo (tu mente trabaja en más de una cosa a la vez).
¿Cuanto más soportarás?
Mírate, patético, duermes abrazando la almohada y queriendo tener sueños donde eres un apasionado ginete de colosales caballos, mas sólo llegas a volar sin alas y caer estrepitosamente para que te atrape la sombra de su sonrisa; de su recuerdo...
domingo, 23 de noviembre de 2008
domingo, 24 de agosto de 2008
Recostado sobre el pasto húmedo de la plaza cercana a su casa, Aoba sentía la suave y fresca brisa hibernal de mediados de Junio que arrastraba hacia él el sonido que producían las metálicas ruedas de un lejano tren al chocar contra los rieles del puente que unía su ciudad con la vecina, puente diseñado por Eiffel.
De pronto, un bocinazo de uno de los furgones escolares que pasan a esa hora por aquel pasaje le sacó de su estado de concentración. Miró la hora en su reloj de bolsillo y se encaminó a casa, se le estaba haciendo tarde y aún debía terminar de escribir el informe para la organización.
Una vez sentado en su escritorio intentó escribir, pero no logró que salieran ideas coherentes de su bolígrafo, al contrario, estaba muerto sobre la hoja en blanco que debía redacatar.
¿Qué ocurre? Se preguntó a sí mismo y encontró de inmediato la respuesta: su mente aún volaba evocando recuerdos de hace varios meses atrás, muchos meses atrás.
Ya no hay mucho por hacer, pero su corazón no deja de presionar, quiere volver, quiere rebosar alegría oscura otra vez...
Quiere ser querido, otra vez...
sábado, 21 de junio de 2008
"(...) Benjamín siempre está a la defensiva y arrastra una soledad que me repele. Cuando habla conmigo pareciera que no lo dijera todo. La conversación no es lo suyo y llega a ser gracioso cómo imprime mil significados a los pocos monosílabos que logran salir de su boca. Sus ojos sospechan y juzgan, y me incomoda cuando me mira; por eso tiendo a esquivar su mirada y a llenar sus silencios con anécdotas. Decir que está confundido es desentenderme de él más de lo que estoy. Su eléctrica manera de reaccionar cuando lo toco me hace pensar que quizás mi mayor error fue dejarlo abandonado.
(...) Lo agarré del torso, lo levanté y mientras vomitaba en forma desesperada, entre sollozos, como negándose a hacerlo, sentí que más allá de su prosa privilegiada o sus conquistas amorosas o ese afán triunfalista y seguro, debajo de todo eso, había un niño perdido, a punto de caer, que se hundía en un remolino de angustia y destrucción..."
domingo, 8 de junio de 2008
Sudado, agitado, histérico, angustiado...
...y sigues durmiendo.
Otra vez, una hora ha pasado nada más y no sabes cuál es la realidad...
...te vuelves a dormir.
Ya no lo soportas, pero esta vez lograste dormir más, los malos sueños pudiste controlar un poco más o, mejor dicho, en tus sueños intentaste aminorar tu angustia. Necesitas hablarle, aclarar la situación, desvancer la oscuridad que ha provocado Morpheo... saber lo que ocurrió esa noche, esa noche que tu no pasaste en paz, que la duda te atacó constantemente...
...una vez más te invade el sueño.
Esta vez es el colmo, no te vuelves a dormir, te quedas recostado con la vista fija en el techo y dándole vueltas al asunto, es imperante hablarle...
...finalmente decides levantarte para terminar con esta mala noche.
miércoles, 30 de abril de 2008
Un, dos, tres, un, dos, tres, un, dos tres, un, dos, tres...
Mírate, estás ahí, sentado haciendo nada, sólo escuchando su compás, el golpeteo contra las cuerdas, la vibración de sus entrañas y tu cuerpo se estremece también; como si cada pensamiento fuera una tecla que presionas para que el macillo golpee tu cerebro.
Un, dos, tres, un, dos, tres, un, dos, tres, un, dos, tres... tan-, tarán.
Le extrañas, está su imagen rondando constantemente tu cabeza, cada parte de ti le recuerda con su memoria única, única y repetida en tu memoria personal. Tu nariz memorizó su aroma y lo busca, quiere sentirlo una vez más cerca; tus ojos guardan cada facción suya en la retina, tiene en su reserva cada línea de su figura; tus manos aprendieron a reconocer la textura de su cara, de sus manos, de su cuerpo, de su pelo, su textura; tu oído añora escuchar su voz, qué increíble que por diario que se vean no escuches su risa, no oigas sus burlas, no sientas su timbre vibrar por el aire hasta ti; y tu boca le recuerda, le llama a gritos sin sonido, presiona los labios cuando está cerca, se sonroja, extraña su sabor.
Un, dos, tres, tan-, ta-rán... tan, ta-rán... tan... tan... tan... tán...
TÚ le extrañas, quieres tenerle otra vez entre tus brazos, sentir su calor, sus caricias y su voz. Respirar acelerado, sonrojarte al verle sin vergüenza ni miedo que vuelva los ojos, hablarle sin pena. Deseas que aquellos días vuelvan, aquellas tardes, esos comienzos de noche. Pero al parecer, nunca vieron el claro de la luna, sólo estuvieron ahí, en el comienzo de la noche, noches sin luna, pero brillantes por ustedes. Aún sientes celos, aún despiertas deseando verle, aún recuerdas cada una de sus facciones, cada voz, cada mirada, cada gesto. Aún suenan tus cuerdas, aunque el martillo ya no golpee.
Un, dos, tres, un, dos...
domingo, 24 de febrero de 2008
Y entonces cierras tus ojos, ves a esa persona que tanto quieres, te recuestas contra los cojines e imaginas que estás sobre su pecho... mientras tienes así los ojos y escuchas ese tranquilo tema musical que para ti le representa.
Estás así, relajado, en tus sueños cuando abres los ojos y no ves nada más que cojines, una cama, paredes, la soledad ¿qué sientes?
Nada, nada pasa por tu mente, lo único que quieres es que eso sea real, que sus manos recorran tu rostro y jueguen con tu pelo... que al abrir tus ojos en lugar de ver tu cuarto solo, veas su sonrisa y sus ojos frente a ti, mirándote con cariño y ternura...
¿Qué es eso que sientes?...
jueves, 21 de febrero de 2008
El miserable gusano se arrastra por el frío suelo buscando el abrigo de la tierra.
El gusano está triste porque no sabe abrazar, está buscando la manera de acoger y ser acogido.
El gusano tiene dolor de cabeza y de pecho, ha estado llorando en silencio.
El gusano no puede comer bien, su ánimo le ha dañado la digestión.
El gusano no desea volver a reunirse con los demás, siente que daña y que lo dañan lentamente.
El gusano tiene miedo...